jueves, 23 de marzo de 2017

Es la lucha de clases lo que subyace

Odio el comunismo. Para mí Karl Marx no es más que otro burgués acomodado que en un acto de rebeldía criticó lo que hacían los que eran como él. También odio al nacional socialismo. Ideología bárbara y bélica que destruyó a la verdadera Europa.
¿El anarquismo? Con quince años estaba bien, drogas, sexo y violencia.

Ahora que ya no tienen que preocuparse de si en mi discurso hay algún mensaje subliminal relacionado con ideologías del siglo pasado, pueden prestarme toda su atención, o mejor préstensela a lo que les voy a exponer.

Durante las últimas décadas se nos está privando de la educación pública. En España se intenta privatizar y se han llenado las escuelas públicas de delincuentes de barrios marginales para que los que deseen estudiar tengan una barrera adicional. Lo mismo se ha hecho en otros países como Argentina, Uruguay o México. La consigna está clara: privatizar la educación y ofrecer alternativas serviles. Con todos mis respetos pero esos cursos que se hacen hoy día para ser mecánico de coches, carpintero, oficinista y por el estilo no son sino un entrenamiento para convertirse en esclavos, en siervos de los burgueses. Se quiere vetar la universidad para los hijos de los ricos y así perpetuar el sistema de castas sociales que tenemos. Si solo los pudientes logran tener carreras o licenciaturas (sic) a la postre todos los hijos de la clase baja, porque entenderán que yo no me trago esa majadería de que existe una clase media, si todos los hijos de la clase baja se quedan fuera de las universidades entonces solo serán camareros, mecánicos y carpinteros. Serán mano de obra barata y temporal esperando a ser reemplazada por máquinas que cumplan la misma función: Servir al burgués.

Es por ello que su lucha debe ir encaminada a derrocar la tiranía, nadie habla de acabar con el capitalismo, ni de convertirnos en negacionistas de la diversidad. Tampoco pretendemos que cuando los bobalicones recen digan "dios o diosa todopoderoso o todopoderosa". Lo que debemos buscar es destrozar el sistema social, que no el político o el económico, porque estos cambiarán automáticamente a un ritmo ligeramente inferior al de la sociedad. La primera batalla que estamos perdiendo es la de la educación, la segunda será la de la diversidad y finalmente perderemos la de las máquinas.


Josep Enrich Pellicer i Fornals - Iglesia Satanista - Discurso libre. 17/02/2017

martes, 14 de marzo de 2017

Atacan a nuestra dignidad

Desde hace muchas décadas estamos viendo cómo el mundo cambia a un ritmo muy acelerado. Los eventos que sucedieron hace relativamente poco parecen haber quedado muy atrás.

Fíjense en el tiempo que transcurrió desde que ganó Trump las elecciones, seguramente dirán que pasó mucho más de lo que realmente ha pasado. Prueben ahora con el incidente de Fukushima, ¿cuál fue el primer atentado del año pasado?
Seguramente no saben acertar nada y eso tiene un motivo: vivimos una aceleración del tiempo. No se trata de un fenómeno físico, sino de algo forzado, desde alguna parte están tratando de bombardearnos con información y dirigirnos hacia un mundo en el que nada importa.
Una violación, el maltrato animal, un atentado terrorista, un homicidio... ya nada de eso sirve, ahora solo son crónicas negras que llenan los informativos de todo el mundo. Estamos acostumbrados al horror.

Nos han enseñado que siempre debemos superarnos, que para nosotros siempre hay una opción mejor. Nos quieren hacer creer que podemos llegar al techo, nos han enseñado a mirar hasta el techo cuando deberíamos mirar al cielo. Dense cuenta de algo, nos ofrecen una alternativa que parece buena, una alternativa al odio y a la miseria del día a día. La soledad, el desazón, el desempleo, las cargas familiares, la tristeza, la amargura... son cosas con las que tenemos que convivir y solo tenemos ciertas drogas para evadirnos. Medicamentos, música, lugares de ocio, videoconsolas y plataformas sociales.

Han generado terror y necesidad en nosotros, hermanos satánicos, nos esclavizan y nos engañan, nos hacen temer la vida para que no veamos con malos ojos la muerte.


Sacerdote satánico de la Madre pecadora de París (Francia) - Comienzo del discurso cuarto sobre política y sociedad. Introducción.